Agenda setting versus preocupaciones ciudadanas

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La agenda setting es conocida como el establecimiento periodístico de los temas de discusión. Se configura, a un nivel muy básico, a través de la incidencia de la agenda política y mediática en la agenda pública (lo que interesa a la ciudadanía), convirtiéndola en preocupación ciudadana. Se consigue a través de los medios de masas. Puede tener niveles locales, regionales, nacionales e internacionales.

Los medios informativos, generalmente los privados comerciales, configuran sus agendas en función de determinados intereses económicos, políticos o geoestratégicos. Como empresas que son funcionan con objetivos que no responden a los intereses de sus lectores, oyentes, espectadores, etc. Podemos citar algunos ejemplos de ello:

MANIPULACIÓN MEDIÁTICAEl terrorismo: esta ha sido una temática de pugna política, introducida en las agendas de los medios para que no hablase de los problemas que pudiera tener el país. De hecho aún hoy, el partido gobernante, se afana en que los medios sigan hablando de un terrorismo latente, para desviar la atención de lo que realmente preocupa a la ciudadanía. Si no es el terrorismo nacional, el internacional, el yihadista. No se entiende si no, cómo el ministro de defensa, Pedro Morenés, sostienía en agosto de 2014, que uno de los principales problemas para España era el terrorismo yihadista. Está claro que esto lo defiende una persona que además de ministro, tiene intereses en la industria armamentística española, que de consumarse la inclusión de España en la alianza occidental contra el llamado “estado islámico” conseguirá pingües beneficios.

En España cuando las cosas iban bien económicamente, los partidos defensores del bipartidismo, con los medios correspondientes a su servicio, presentaban al terrorismo como el principal problema de los españoles, para encubrir la burbuja inmobiliariamente económica que estaba forjando una crisis de unas dimensiones descomunales que hoy estamos pagando con creces, por habernos despistado.

Otro ejemplo: la corrupción política. Dicen los medios informativos que es el principal problema de los españoles. Con más de cuatro millones y medios de parados, con más de dos millones de familias con todos sus miembros en desempleo, con más de un millón de familias donde no se ingresa nada, ni siquiera una ayuda del Estado, con cientos y cientos de comedores escolares saturados de niños y niñas que pasan hambre, con la maquinaria de Cruz Roja y Cáritas y otras instituciones que no dan abasto para satisfacer las necesidades básicas de millones de españoles, ¿alguien se cree que la corrupción sea el principal problema para los españoles? Yo no.

¿Por qué se está introduciendo este tema en la agenda de los medios como la principal preocupación ciudadana? Porque interesa devaluar la política, el papel noble de la política, que no toda en sí es corrupta. Lo corrupto es el sistema bipartidista heredado del franquismo, que incluye a la monarquía en esas corruptelas que hoy se están conociendo. Pero interesa devaluar la política, al igual que a los sindicatos, porque el político honesto molesta al poder económico, porque es rebelde con la injusticia que comete quienes no son elegidos en las urnas y ponen a su servicio a los grandes partidos para que legislen en su favor. Eso es lo que justifica la “Tecnocracia” que se asocia a la gran capacidad que tiene el sector privado, el mercado, para controlar la economía y la vida de las personas, en detrimento del Estado. Quienes abogan por lo público como forma de regular hoy son tachados de bolcheviques, bolivarianos, comunistas, leninistas, castristas, en definitiva regímenes dictatoriales según el poder económico y sus acólitos. Interesa la tecnocracia, el gobierno de los tecnócratas, la mayor parte de ellos provenientes de multinacionales o transnacionales. Así aseguran los beneficios las grandes corporaciones. Presentemos como ejemplo el de Italia, donde un golpe de estado encubierto quitó a un presidente elegido democráticamente, Berlusconi, para poner en el poder a un tecnócrata. Esto tuvo el beneplácito de la UE. Los medios bendijeron esta acción.

Por tanto, los medios son creadores de estados de opinión favorables a un determinado tema u oscurecer o silenciar otras realidades. Y eso es lo que está ocurriendo en este momento en España. Al contrario de lo que dijo la Secretaria General del PP. No todo el país es corrupto, los corruptos son ellos y el sistema bipartidista del que forman parte, y que afortunadamente está cayendo.

Igualmente sucede con el mundo sindical. En esta crisis democrática que vivimos, unida a la económica, interesa desprestigiar al mundo sindical que tantas luchas ha protagonizado en este país, para que las reformas laborales de los dos grandes partidos en España, PSOE y PP, hagan su efecto y terminen de destruir la negociación colectiva y la protección de los derechos de los trabajadores.

Todos son ejemplos de la creación de estados de opinión de los medios informativos que sirven a intereses económicos o políticos. Que se haga en los medios privados es normal. Pero la televisión pública usa las mismas estrategias y el mismo lenguaje. Está al servicio del poder. Y esto es lo grave, porque puede entenderse que los medios privados, como empresas, tengan sus objetivos económicos, políticos o de otra índole, pero no es admisible en un medio público que debe servir al interés general de la ciudadanía.

Pero el ejemplo más significativo de cómo se configuran las agendas de los medios en función de intereses es el ébola. Ya habrán generado las transnacionales beneficios suficientes como para que esta plaga no preocupe ni se hable de ella. Curiosamente, hay quien apunta que a la industria farmacéutica y a los gobiernos que les apoyan, les interesa más que el ébola no llegue a sus países que combatir en los países de origen esta enfermedad. Claro, no son compradores de fármacos.

Acuérdense de lo que ocurrió con la Gripe A. El gobierno español cayó en la trampa, compró más de 4 millones de vacunas que no suministró. Se creó una alarma con características de pandemia en la que se pronosticó la muerte de millares de personas en el mundo. Todo quedó ahí. La maquinaria política y mediática se puso al servicio, una vez más, de los intereses de un laboratorio multinacional norteamericano, cuyo principal accionista era el ex secretario de estado de Bush hijo, Donald Rumsfeld. También la Gripe A se convirtió en el principal problema para los españoles en ese momento.

En definitiva, los medios crean opinión determinada por sus intereses. Las campañas informativas sobre la delincuencia en viviendas privadas en verano en España, no está sino patrocinada por las grandes agencias de seguridad privadas. Así podemos seguir y no terminaremos. También está claro que si mañana el gobierno o el sector se proponen que el principal problema para los ganaderos españoles sea el lobo, lo conseguirán. Si hay intereses suculentos, los medios se pondrán a su servicio y el lobo será la principal preocupación también para el resto de la ciudadanía española.

Pero no se habla de lo que deberíamos. Tendríamos hablar de que el principal problema o preocupación de los españoles, en su gran mayoría, es cómo encontrar trabajo, cómo llegar a fin de mes, cómo pagar la luz (con el engaño que Endesa y otras transnacionales españolas nos están haciendo cada mes con el beneplácito de los respectivos gobiernos) cómo pagar el gas, la comida, la ropa. En definitiva, cómo vivir sin más. Sin embargo, no paramos de hablar de corrupción, que sin evadir el problema, no es la principal preocupación para la ciudadanía del país.

Para finalizar, dejo un documento muy interesante, que demuestra de qué se habla en el mundo y por qué. No es casual que el líder político que más se noticie en todos los medios internacionales sea Obama. No es casual que el personaje no político del que más se habla en el mundo es Cristiano Ronaldo. La información que recorre el mundo está dominada por cinco agencias informativas, la mayor parte de ellas norteamericanas. Por tanto, la configuración de las agendas de los medios se hace para influir y crear estados de opinión favorables a determinados temas que interesan al sistema o desfavorables y/o se silencian porque no interesan. Mientras no seamos capaces de ver esto y sigamos consumiendo medios sin capacidad crítica, seguiremos siendo guiñoles o marionetas del sistema y sus tentáculos mediáticos.

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