El expresionismo se instala en Málaga

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El pintor malagueño Jorge Rando abre en Málaga un museo dedicado a su obra y a la investigación del expresionismo.

El pasado 28 de mayo abrió sus puertas el Museo Jorge Rando, ubicado en un edificio anexo al Monasterio de las Mercedarias, un edificio de nueva construcción que destaca por el uso del hormigón visto y acero oxidado. El Museo consta de cuatro salas expositivas. En dos de ellas se ubicará la exposición permanente de Jorge Rando, que se irá renovando periódicamente; las dos restantes se dedicarán a exposiciones temporales de artistas nacionales e internacionales pertenecientes a la corriente Expresionista y Neoexpresionista actual.

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Rando define su museo como “la sala de estar” de Málaga, con la intención de abrirse al mundo, pero no para que el público entre sino que sea el museo quien salga a la calle. Nace con la firme intención de llenar la laguna que existe en España acerca del estudio del expresionismo y neoexpresionismo actual en todas sus facetas.

La creación artística de Jorge Rando (Málaga, 1941) se desarrolla principalmente en grandes ciclos temáticos, la colección del museo proviene de una donación del artista a la institución, compuesta por una muestra heterogénea de seis temáticas de gran riqueza. En las salas de exposición permanente encontramos la pintura religiosa, La Pasión narrada con el lenguaje del magenta, el verde, el amarillo y el negro. La Pasión del Jesucristo de ojos vendados y corona de espinos, del Jesús humillado y sufriente, del Jesús sometido al escarnio y la burla. Los espacios, en ocasiones regidos por una cruz magenta, señalan la escena. Jesús y Judas fundidos en el beso, los sayones que le vejan, una María Magdalena que le abraza. Este calvario conduce al artista a una lucha plástica entre la línea y la mancha, a un diálogo entre el dibujo y el color. Un episodio de sufrimiento exacerbado relatado con belleza,  en el que el artista ahonda en su creencia religiosa para abrazar su propia cruz. Una Pasión que transmite, con la luminosidad de una composición en la que Cristo desciende de la cruz…Es la esperanza de la resurrección.

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La prostitución, un viaje a callejones traseros de labios rojos, faldas cortas y tacones. Jorge Rando tenía su primer estudio en una de esas calles oscuras. Sus charlas, sus encuentros, su convivencia, llevaron al autor a trazar ese submundo de sexo, cuerpo y alma, de esa existencia escondida en los suburbios de la conciencia. Un recorrido de mujeres relegadas, siempre en espera, inmutables, aguardando en las esquinas traseras de una sociedad vorágine que esconde sus realidades.

Prostitución no es condena ni denuncia, es la presentación de esa realidad esquiva, enconada en la ética y la moral, es la plasmación de esas mujeres marginadas en voz alta y solicitadas entre susurros. Un heterogéneo mundo femenino que encuentra su espacio entre los márgenes de un lienzo que demanda su visibilidad.

Las maternidades donde capta el instante de una mirada, el de un abrazo, el de un adiós de espaldas en el que se puede sentir el llanto. El artista los capta para acercar ese episodio de la condición humana, la maternidad, con agreste dulzura. La fuerza expresiva viene definida principalmente por el color y perfilada por gruesos trazos. Las composiciones de formatos verticales del inicio del ciclo van esquematizándose hacia una abstracción contenida que habla de dolor y dignidad. Rando no muestra una maternidad complaciente, la armonía de los colores y la serenidad de la composición se enfrentan a la dureza de los rostros. Su pintura aúna en el lienzo la soledad junto a la protección del abrazo, la mirada inquieta de un niño junto a la de resignación de una madre, otorgando a quien las observa una multiplicidad de miradas.

Su faceta escultórica también encuentra un hueco en el museo. Es en las esculturas donde la temática de Rando cobra su dimensión más tridimensional, como si alguno de los personajes hubiera decidido salir del lienzo para materializarse y ocupar un espacio en su demanda de atención al visitante. Las esculturas conjugan y dialogan con la pintura, siendo además de una obra un interlocutor más, podemos encontrarlas como un elemento de sorpresa tanto en las propias salas expositivas como en los espacios de descanso como el patio interior del edificio.

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En cuanto a las salas temporales, actualmente también con obra de Rando, podemos ver las obras de pintarradas en cuyo ciclo se relaja de temáticas que le retuercen y redefine la composición, forma, volumen, color y materia que simplifica llegando a la abstracción de una forma natural. “Un camino de ida y vuelta”, en palabras del propio artista, que nos permite sumergirnos en la búsqueda interior de Jorge Rando, y por último el ciclo temático dedicado a África, en esta serie refleja el horror, el drama y la tragedia simbolizados en la guerra, la hambruna o los refugiados. Pinceladas enfurecidas y una salvaje aplicación de los colores no dejan espacio a la indiferencia de quien los observa. Una realidad que sigue gritando ante cada nueva mirada.

La misión del museo se complementa además de las exposiciones con un centro de documentación que tiene como fin servir de espacio de investigación, talleres, conferencias y coloquios y sesiones de cine expresionista. Una oferta de actividades muy completa que van a dar mucho que hablar en Málaga.

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