Los efectos de la crisis en nuestros hábitos de compra y en las empresas

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La crisis económica, el paro y la caída de la renta están produciendo un cambio en el carrito de la compra de los españoles, en sus hábitos de compra y en las empresas del sector de la distribución y alimentación.

Esta afirmación se desprende del estudio que ha realizado la Confederación Española de Organizaciones de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios (CEACCU), para conocer los cambios en los hábitos de compra y de consumo, y de las nuevos altas censales del epígrafe 64 de hacienda, de comercio al por menor de productos alimenticios, bebidas y tabaco realizado en establecimientos permanentes.

Lo que se ha observado es que la frecuencia de la compra crece, es decir, se va más veces a comprar pero se adquieren menos productos, adquiriendo solo aquello que se necesita, siendo la compra más fragmentada, aprovechando ofertas y las tiendas más baratas.

La consecuencia de esta tendencia es un aumento de las compras en las tiendas de barrios, que vuelven a vender los productos alimenticios al peso o en bandejas pequeñas. Son los alimentos frescos los que se compran con mayor frecuencia y en menores cantidades, reduciéndose el stock en el hogar de productos de droguería y prescindiendo de algunos artículos de perfumería

Se han disminuido las compras en las grandes superficies, porque no hay dinero para llenar la despensa del mes entero, porque se ahorra el dinero de la gasolina,  porque se reducen los desperdicios de productos caducados y no se compran productos superficiales.

Cesta de la compraEste hábito genera una oportunidad para los pequeños comercios y los supermercados de fidelización de sus clientes, por el aumento de sus visitas, siendo conscientes también que el consumidor es cada día más infiel a estos proveedores.

Las empresas del sector están innovando con envases más pequeños, que se adaptan a las necesidades de los consumidores, para evitar desperdicios y porque el modelo de familia se ha ampliado con las familias monoparentales, divorciados y ‘singles’.

Otro de los cambios en la cesta de la compra es el aumento de productos de las marcas de distribución o marcas blancas para la contención del gasto de las familias. Las primeras marcas han respondido con un cambio en su publicidad dirigida a los consumidores, apelando a su confianza y a sus recuerdos.

Los trabajadores han vuelto a comer en casa o en el trabajo,  implantándose los ‘tapers’ y fiambreras en las oficinas, que ha hecho que las empresas pongan a disposición de sus empleados un pequeño ‘office’.  Las empresas de ‘vending’ han observado este nicho de mercado y han adaptado sus máquinas a productos como los sándwiches, comida de picoteo, leche y otros alimentos, ubicándolos en las grandes empresas, centros comerciales y en escaparates de empresas que dan a la calle. Las empresas de restauración, para hacer frente a esta competencia y a la disminución del gasto en comer fuera,  han bajado los precios de los menús, ofertando menos variedad de platos al día o menús con un solo plato principal.

En contraposición, hay que destacar el incremento en el consumo de productos relacionados con el bienestar, especialmente los dietéticos, desnatados y light, por la preocupación por la salud. La crisis provoca que se reduzcan gastos importantes, como por ejemplo las vacaciones y escapadas de los fines de semana, pero se compensa con gastos del culto al cuerpo.

El efecto de la crisis ha producido una reducción en el consumo y en la cesta de la compra de los españoles, cambiando sus hábitos de compra, pero son  las empresas que innovan y las creativas, las que están superviviendo y creciendo, porque han escuchado al cliente y se han adaptado a las necesidades de los consumidores.

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