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¿Arte o pornografía?

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Mientras que el desnudo femenino se muestra con tanta frecuencia como naturalidad, el cuerpo masculino no ha disfrutado de la misma situación.

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Jacques Louis David “Dibujo academia de hombre, llamado Patroclo”

Resulta más que significativo que apenas existan exposiciones que enfoquen como objeto poner en perspectiva la representación del hombre desnudo, durante un largo periodo de la historia. No obstante, la desnudez masculina formó parte, durante mucho tiempo, de las bases de la formación académica del siglo XVII al XIX y constituye una línea de fuerza de la creación en Occidente.  Apoyándose en la riqueza de su propio fondo (algunas esculturas desconocidas) y en las colecciones públicas francesas, el Museo de Orsay ambicionaba pues, con la exposición Masculino / Masculino, profundizar, en una lógica a la vez interpretativa, lúdica, sociológica y filosófica, todas las dimensiones y sentidos de la desnudez masculina en el arte. Porque el siglo XIX se inspira en el clasicismo del siglo XVIII y que su eco retumba hasta la actualidad, esta exposición amplía el horizonte tradicional del museo de Orsay, para abarcar más de dos siglos de creación hasta la fecha, en todas las técnicas, pintura, escultura, artes gráficas y, por supuesto, fotografía, que tendrán el mismo lugar en el recorrido.

Vídeo de la exposición Masculin/Masculin

Ante todo cabe distinguir la desnudez del desnudo: un simple cuerpo sin ropa, que genera la molestia, debido a la falta de pudor, difiere de la visión realizada de un cuerpo remodelado e idealizado por el artista. Aunque se pueda matizar esta distinción, pone de relieve el valor positivo y sin tapujos del desnudo, en el arte occidental, desde el periodo clásico.  Para nuestra época, el desnudo evoca esencialmente un cuerpo femenino, herencia de un siglo XIX que lo erigía en absoluto y en objeto de un deseo viril asumido.

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Paul Cadmus “El Baño” (1951)

A partir de mitades del siglo XX, una mirada que asume el deseo por el cuerpo del hombre y la liberación de las costumbres, dan lugar a obras atrevidas. Así mismo, Paul Cadmus no duda, en la sin embargo puritana América posterior a la Segunda Guerra Mundial, en tomar por tema una escena de ligue entre hombres, en un Finistère muy improbable. Aunque el atractivo físico de los cuerpos se haya mantenido durante mucho tiempo en el secreto de los interiores privados, aparece cada vez más a la luz del día, en círculos de sociabilidad exclusivamente masculinos, como la ducha colectiva, o también bajo el pretexto de la reconstitución de una Antigüedad platónica.

La primera experiencia de exposición sobre el desnudo masculino la tuvimos en 2007 con Naked Men, en el Museo Leopold de Viena. La primera reacción fue la de pedir al Museo que tapase los carteles colgados en la calle (cosa que se vieron obligados a hacer). No demuestra más que otra cosa que en pleno siglo XXI seguimos viendo el desnudo masculino como algo erótico, casi pornográfico, ¿dónde está la perversión en la obra o en el que lo mira?

Herman Puig

Herman Puig

Vemos en el David de Miguel Ángel la belleza clásica del hombre, aparece desnudo y no nos escandalizamos. En el caso de la foto superior, realizada por el fotógrafo cubano Herman Puig, retrata a un hombre puro. Sus modelos son despojados de cualquier elemento que pueda perturbar la figura masculina. El fotógrafo cubano consigue alcanzar el ideal clásico de belleza (aquel mítico canón de Policleto) mediante la sencillez y la pureza. ¿Porqué nos altera ahora la desnudez masculina?

La fotografía mostró inmediatamente la posibilidad de proporcionar modelos para los artistas y diseñadores a un precio excelente, pero se criticó la crudeza de la representación, que estaba constantemente rozando la obscenidad y bajo sospecha de pornografía, incluso cuando el sujeto no tenía intención explícitamente sexual. Este peligro era mucho más presente en el caso del hombre desnudo, ya que, como se alegó para justificar el tabú, su cuerpo tiene los genitales expuestos (por no decir exhibidos), algo que no sucede en las mujeres. Sólo las fotografías realizadas específicamente como modelos para artistas (de las que se conservan muchas imágenes que tienen su perfecta correspondencia en cuadros o estatuas) y aquellas realizadas con fines científicos, como las destinadas a los médicos, consiguieron superar esta barrera. En ambos casos el desnudo era presentado como una «necesidad».

¿Erotismo, pornografía o arte?… Todo depende de quien mire.

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