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Temístocles de Salamina (IV)

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Temístocles mandó reunir en una playa central a la mayor parte de las dotaciones. Y las arengó:

– Adelante, hijos de Grecia. Liberad vuestra patria, a vuestros hijos, a vuestras mujeres, a los templos de vuestros dioses ancestrales, a las tumbas de vuestros antepasados: ésta es la batalla por todo ello. Ahora, botad las embarcaciones y castigad la hýbris de los bárbaros.

Cuando ya habían penetrado en el canal unas 200 naves, de las 450 que componían las armadas fenicias, carias y jonias que servían a Jerjes, los helenos hicieron a la mar todos sus bajeles, unos 310.

Embistieron en perpendicular con sus espolones a los persas, pillándolos por babor. Los fenicios, que iban en vanguardia, intentaron virar para encararlos. No les dieron tiempo.

Mientras que las naves asiáticas eran ensartadas y hundidas, el resto de la escuadra irania seguía entrando por el canal. Se produjo así una tremenda confusión entre los barcos que querían huir y los que pretendían entrar. Más de un navío consiguió salvarse mandando a pique a uno de sus socios.

Fue el caso de la tirana Artemisia. Viendo la batalla perdida, ordenó ensartar a un barco amigo que tenía a estribor y lo hundió. Los helenos, pensando que era una de los suyos, la dejaron pasar. No se detuvo hasta llegar a la seguridad de su puerto de Halicarnaso.

Los persas acabaron perdiendo más de 200 navíos. Arístides cumplió su cometido y recuperó, a un alto coste, el islote que le ordenara Temístocles, en el cual pudieron guarecerse los helenos que habían perdido sus embarcaciones.

Jerjes, enfurecido, viendo la maniobra que emprendió Artemisia, gritó:

– Maldita tierra, que hace que las mujeres se me conviertan en hombres y los hombres en mujeres.

Se marchó, sin esperar al recuento de pérdidas, a Asia. Sólo tardó 45 días en llegar a sus reinos. Pero sus tropas de tierra y la pequeña flota que había conseguido salvarse quedaban aún en Grecia: más de 200.000 guerreros.

Temístocles había conseguido salvar a la Hélade. Por el presente.

3 comentarios

  1. […] Temístocles mandó reunir en una playa central a la mayor parte de las dotaciones. Y las arengó:- Adelante, hijos de Grecia. Liberad vuestra patria, a vuestros hijos, a vuestras mujeres, a los templos de vuestros dioses ancestrales, a las tumbas de vuestros antepasados: ésta es la batalla por todo ello. Ahora, botad las embarcaciones y castigad la hýbris de los bárbaros.  […]

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