Las medias verdades de la subida del IVA Cultural

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Después de un año de la subida del IVA Cultural, que pasó del 8 al 21%, el ministro de Cultura, José Ignacio Wert, ha declarado la intención del gobierno español de retroceder en esta medida para el 2014. Este artículo analiza los efectos que ha tenido realmente la subida del tipo impositivo del IVA en la industria cultural, así como sus efectos en la Agencia Tributaria.

Papel periodicoLa primera reflexión que hay que realizar cuando se habla de las industrias culturales, es que está formado por un amplio abanico de sectores que tienen sus propias particularidades. Comprende tanto las artes plásticas, como la artesanía, las artes escénicas, las artes musicales, el mundo del libro, las artes audiovisuales e industria multimedia, el patrimonio cultural, el diseño, los servicios avanzados y la gastronomía creativa.

Según la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), la industria cultural supone el 4% del PIB español y genera más de medio millón de puestos de trabajos. Es un motor de desarrollo para Andalucía y, en especial, para Málaga.

En la Unión Europea, la tendencia es la aplicación de un IVA reducido en la cultura, y en los países que lo han subido, como Holanda o Portugal, han tenido unos resultados tan negativos, que el gobierno holandés tuvo que revocar su decisión, y Portugal ha experimentando un descenso espectacular en el de consumo cultural.

Este aumento del 13%, ha supuesto que España se convierta en el país de la eurozona con el IVA cultural más alto, lo que supone una pérdida de competitividad con el resto de los países europeos. Este incremento de los precios sobre los bienes y servicios culturales dificulta el acceso a la cultura a los ciudadanos con menos poder adquisitivo.

Según fuentes ministeriales se ha producido un ligero incremento en la recaudación por este concepto, pero en términos globales, se han reducido los ingresos fiscales, porque no han contabilizado las bajadas en las cotizaciones de la seguridad social y en el IRPF, la disminución en el impuesto de sociedades, y el aumento del gasto de las prestaciones por desempleo.

Según los informes de las distintas asociaciones de los sectores culturales, el descenso global de la facturación en el 2013 se encuentra entre el 30 y el 55%, y de pérdida de puestos de trabajo, entre el 10 y el 20%, imputándose directamente al IVA un descenso en los ingresos del 18 al 25%.

El resto de la disminución, es motivado por problemas estructurales del sector; la piratería del audiovisual y musical; la crisis económica global, y la falta de profesionalización en la gestión empresarial de muchas de las empresas culturales, tanto en su ámbito gerencial, en marketing y redes sociales, como en la puesta en marcha de nuevos servicios específicos, adaptados a un mundo globalizado y localista.
Otras cuestiones que van en detrimento del sector, es no disponer todavía de la nueva ley de patrocinio y mecenazgo, así como la fuerte reducción de las ayudas públicas producida en los últimos años.

Como conclusión, hay que recordar que la Constitución Española recoge en su artículo 44 el derecho que tienen todos los ciudadanos españoles para acceder a la Cultura. Si se parte de esta premisa, el IVA cultural que debería aplicar el estado español sería el superreducido del 4%, porque la Cultura es una necesidad y no un lujo.

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