La esencia del cine: el Cine-Ojo

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220px-Man_with_a_movie_cameraLa teoría del cine es una parte fundamental del séptimo arte, aunque se trate del apartado más “feo”. Sobre todo, en las primeras décadas de la creación cinematográfica se realizaron grandes movimientos teóricos que han tenido su repercusión, dando como resultado otros movimientos (a posteriori) que tratan un tema similar. En este contexto nos encontramos la teoría del Cine-Ojo, impulsada por el soviético Dziga Vértov, y que tendría gran influencia posteriormente en una figura tan imprescindible en el mundo del celuloide como Jean-Luc Godard.

Vértov convivió en un momento de esplendor cinematográfico en una Unión Soviética recién salida de la revolución (1919), junto a otros cineastas de prestigio como Sergei Eisenstein, Pudovkin o Kuleshov (otro teórico experimental que dio con el “efecto Kuleshov”). Vértov tenía su propia forma de concebir el cine (influenciada por el Soviet, todo hay que decirlo), y encontró en otras dos figuras el apoyo necesario para desarrollar sus teorías. No tuvo que irse muy lejos, pues esas dos personas eran su hermano, Mikhaïl Kaufman (sí, Dziga Vértov es un seudónimo), y su futura esposa, Yelizaveta Svilova. Juntos formaron el grupo Kinoki, donde Vértov daría rienda suelta a lo que se convertiría en el Cine-Ojo.

La teoría del Cine-Ojo defiende, por encima de todo, la total objetividad posible en lo que se graba. Desprecia el cine de ficción, así como un total rechazo por el guión, la escenografía o los actores profesionales. La idea de Vértov era la de buscar el cine en su estado más puro, separándolo del teatro (principal fuente creadora del cine en sus primeros años) y la literatura. Vértov graba al más puro estilo documental, preocupándose de mostrar veracidad en todo lo que filma, y confiando en otra de sus máximas: la cámara capta mejor la realidad que el propio ojo humano. Utiliza el montaje como cemento para unir esos trozos de realidad y presentar una perspectiva “global”, pero sin intentar inferior en ningún momento con la emotividad o el sentimiento del público. Igualmente, no hay una preparación previa a la hora de ponerse a grabar (en muchas ocasiones filmaba sin los debidos permisos), pues lo contrario supondría una intervención en la realidad, que quedaría distorsionada.

vertov04Bajo estás premisas, y englobadas dentro del grupo Kinoki, en 1922 Vértov comenzó a realizar una serie de noticiarios que denominaría Kino-Pravda, o Cine-Verdad, en los que Vértov se dedicaría a grabar en todo tipo de ciudades y contextos, como ya hemos comentado, en la mayoría de los casos sin pedir ningún tipo de permiso, ni a las autoridades ni a los propios transeúntes. Así, llegaríamos a 1929 y nos regalaría la obra más representativa de la teorías del Cine-Ojo, El hombre de la cámara, que formaría un diptico de documentales imprescindibles junto a Berlín, sinfonía de una gran ciudad (Walter Ruttmann, 1927). El hombre de la cámara nos ofrece la visión del San Petersburgo de finales de los años veinte, en un documental urbano que además nos dejaría muestras de dos conceptos imprescindibles, igualmente, para Dziga Vértov: el constructivismo y el futurismo. La película nos ofrece la visión de un operador de cámara que filma imágenes de la ciudad, desde el amanecer hasta el final del día. Para recalcar su propia visión, Vértov graba un multitud de ocasiones al operador, para evitar así la posible catarsis del espectador, y que recuerde que todo momento que está viendo algo grabado. Igualmente, la supuesta improvisación del rodaje no influye para nada en la perfección técnica de los planos, y un exquisito montaje por parte de su realizador.

Como hemos visto a lo largo de los más de ochenta años que han pasado, estas teorías y esta idea de Vértov ha tenido su legado, siendo quizás el más importante de todos el que lideraba Godard, que llegó incluso a fundar el Dziga Vertov Group, en honor al cineasta soviético, así como la defensa del propio Godard sobre el Cine de Realidad. En Objetivo:cine hemos realizado, recientemente, un análisis de la película de Vértov, El hombre de la cámara (1929), donde además se puede ver la película. Es una forma más de cine, incluso se ha llegado a considerar a El hombre de la cámara, por su perfección en el montaje y su cuidada elección musical, como el primer videoclip de la historia.

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Licenciado en Comunicación Audiovisual, amante del cine y la literatura. He trabajado como editor de vídeo, operador de cámara, redactor, fotógrafo y, en general, de todo un poco. Fundador y CEO del proyecto Objetivo:cine, escribo sobre cine en Papel de periódico y donde me dejen.

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