El periodismo irresponsable

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Roberto Fiadone leyendo el diarioNoam Chomsky dice que muchas palabras tienen un significado doctrinario diferente del común, y más si están relacionadas con la libertad1. En el caso del periodismo, de forma común se suele pensar en él como el tratamiento metodológico de la información y su difusión. Pero de forma doctrinaria, utilizando la terminología de Chomsky, más bien significa la difusión de informaciones, distorsionadas, manipuladas o falsas, que responden a un objetivo e interés determinado con anterioridad. Quizá esto parezca alarmista o generalista, pero voy a tratar de argumentar por qué es cierto.

Los medios de comunicación tienen una clara responsabilidad social y, por ello, están protegidos por todas las sociedades democráticas. En España encontramos dicha protección en la ley fundamental del Estado, la Constitución Española de 1978 (CE de 1978), en su artículo 20d2. También en la Constitución de 1931, la de la II República, aparece el derecho en el artículo 343, aunque ahí no se tiene en cuenta que la información sea veraz, como sí sucede en la CE de 1978.

Como el derecho a la información está protegido por la ley, y está dotado de libertades específicas, los medios deben responder con la adecuada diligencia y rigurosidad al tratar su materia prima: la información.

Antes de la aparición de Internet, difundir el pensamiento o la información costaba bastante más dinero. Había que imprimir, emitir por radio o televisión, ya que el boca a boca no permitía ir bastante lejos con garantías de que se conservara el mensaje. Hoy en día, afortunadamente, es mucho más sencillo. Cualquier persona con unos mínimos conocimientos de internet (basta con saber teclear en Google: crear blog gratis) es capaz de crear un espacio donde verter información. Pero esto tiene una parte buena y una mala. La buena es que todo el mundo puede publicar libremente informaciones, opiniones, imágenes o vídeos que enriquecen a los demás y contribuyen a la difusión del conocimiento. La mala es que pueden intoxicar a los demás con contenidos que se hacen pasar por información veraz cuando no lo es.

No solo me refiero a los blogs o webs cuya credibilidad y objetivos cualquiera podría identificar, sino de los medios de comunicación que también lo hacen. Por eso vamos a tratar de evitar pensar en usuarios individuales que crean sus espacios, sino de medios de comunicación que se identifican como tal: periódicos, revistas, radios y televisiones.

Los medios en internet

Internet ha permitido que proliferen los medios de comunicación en Internet. La Asociación Española de Editoriales de Publicaciones Periódicas (AEEPP) informó hace unos meses de que tenían 763 publicaciones digitales asociadas, pero que calculaban que podría haber unas 3.0004. Esto sin contar blogs periodísticos, radios online y medios que informan a través de televisión en Internet o Youtube.

Esta proliferación contribuye a una mayor riqueza informativa, pero también genera un problema derivado de la velocidad a la que funciona Internet: se compite por publicar las informaciones antes que los demás, y esto supone una pérdida de calidad evidente. Publicar algo antes que nadie supone hacerlo de forma parcial y sin contrastar, o difundir directamente contenidos procedentes de agencias de noticias, cuya contratación es barata y permite cubrir los huecos informativos que un medio digital, que suele tener ingresos muy bajos, no puede permitirse cubrir con periodistas. Además, a la velocidad de la web 2.0 se ha sumado un catalizador muy potente que la hace aún más rápida: las redes sociales.

Los medios de comunicación han descubierto que la forma más sencilla de llegar a una audiencia muy numerosa en Internet son las redes sociales. Allí se encuentran con su público, con el que pueden interactuar, y es el lugar donde verter todos sus contenidos, enlazados, para obtener las visitas que son las que le proporcionarán ingresos publicitarios o las que se suscribirán a sus contenidos.

Esto es un arma de doble filo, porque si se busca la inmediatez y publicar contenidos de forma continuada, se vuelve a potenciar el problema de la falta de contraste y de volcar las informaciones sin el suficiente tratamiento. Hay que añadir algo más: el estudio del comportamiento de las audiencias en las redes sociales permite conocer qué tipo de contenidos son virales y proporcionan inmensas visitas. Esto se utiliza para publicar lo que el público quiere leer, aunque con esto se pierdan valores periodísticos.

Cualquier periodista debería tener a mano algo que todos tienen solamente por estar en una asociación de la prensa que esté en la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE). Cuando la FAPE envía el carné que permita la acreditación como periodista adjunta un Código Deontológico5 que es de obligatorio cumplimiento para todos los asociados. Si nos paramos a pensar un poco en lo que leemos cada día podremos contar con los dedos de una mano los textos que cumplen con el código.

Las agencias de noticias cumplen un papel fundamental

Por último hay una cosa más a tener en cuenta, y que requiere (y merece) un artículo completo: el papel de las agencias de noticias. Hemos visto que los medios digitales suelen utilizar información de agencias porque ofrecen un gran volumen de noticias que no podrían cubrir con una plantilla cada vez más pequeña. Sería interesante hacer la siguiente reflexión. Si los contenidos de las agencias de noticias tienen una gran difusión, los medios de comunicación dan por válidos sus contenidos en su necesidad de publicar ‘antes que nadie’ y tampoco tienen los suficientes recursos como para contrastarlo todo, ¿no resulta muy sencillo para una institución (ya sea política, económica o empresarial) manipular a las agencias? ¿No es más sencillo controlar el origen de la información que a todos los de medios del mundo?

Con las prisas nos olvidamos de pensar.

  1. Chomsky, Noam (2012). Cómo funciona el mundo. Madrid: Clave Intelectual, pp. 75-82 []
  2. 20. Se reconocen y protegen los derechos: d) A comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión. La ley regulará el derecho a la cláusula de conciencia y al secreto profesional en el ejercicio de estas libertades. []
  3. Toda persona tiene derecho a emitir libremente sus ideas y opiniones, valiéndose de cualquier medio de difusión, sin sujetarse a la previa censura. […] No podrá decretarse la suspensión de ningún periódico sino por sentencia firme. []
  4. Mayo de 2013: http://difusion.com.es/noticia/7499/Opinion/Los-medios-digitales-superan-ampliamente-a-los-del-papel-en-Espana.html. Visto el 03/09/2013 []
  5. Puede consultarse en este enlace: http://www.fape.es/codigo-deontologico.htm []

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