Las almadrabas, en defensa de un arte milenario

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Embarcaciones de la almadraba de Tarifa, amarradas a puerto al atardecer FOTO: C.González
Embarcaciones de la almadraba de Tarifa, amarradas a puerto al atardecer FOTO: C.González

El paso migratorio de los atunes por el Estrecho de Gibraltar ha favorecido el desarrollo de la pesca y la comercialización de esta especie desde tiempos remotos. De hecho, hace unos 3.000 años que se pesca el atún rojo en las almadrabas, un complejo laberinto de redes, cables, y boyas que permanecen colocadas durante pocos meses al año con el objetivo de atrapar los enormes atunes que, procedentes del Círculo Polar Ártico y de las costas de Noruega, pasan al Mediterráneo para desovar buscando aguas más cálidas y tranquilas.

Durante este largo viaje marchan a la cabeza los ejemplares mayores, que pueden alcanzar una media de 250 o 300 kilos aunque los hay de mayor porte.  Tras ellos vendrán individuos más jóvenes y de menores dimensiones. Aprovechando los movimientos migratorios se instalan las almadrabas a escasos kilómetros de la costa, cuya complicada estructura de cables y redes, sujetos al fondo mediante plomos y cadenas, espera cual trampa silenciosa.

En torno a las almadrabas se ha desarrollado un sistema de vida peculiar que aporta numerosos puestos de trabajo y un importante valor añadido con técnicas de trabajo que se transmiten de generación en generación. La pesca del atún con arte de almadraba, se localiza actualmente en la provincia de Cádiz, donde existen cuatro autorizadas, concretamente en las poblaciones de Tarifa, Zahara de los Atunes, Conil de la Frontera y Barbate.

Una de las puertas de la fortaleza que albergaba la chanca de Zahara de los Atunes Foto: C. González
Una de las puertas de la fortaleza que albergaba la chanca de Zahara de los Atunes Foto: C. González

También existe una quinta almadraba, la de la Azohía, en Cartagena Murcia).  Esta, que no tiene prácticamente cupo para el atún, captura cardúmenes de atunes, melvas, albacoretas, bonitos o caballas. En Ceuta se instala la denominada almadrabeta, a través de la cual se pesca, bonito, melva o caballa.

La pesca con almadraba es una actividad estacional ya que depende del paso migratorio de las especies que captura. De este modo, la pesca de “derecho”, que aprovecha la migración que realizan los atunes desde el Atlántico hasta el Mediterráneo tiene lugar al final de la primavera.  La  pesca de “revés” se ha venido desarrollando a lo largo de los meses de verano, coincidiendo con el regreso del atún hacia el Atlántico.

Tras fenicios, romanos y árabes, fue la Casa de Medina Sidonia la encargada de la explotación de la actividad almadrabera del siglo XIII al XIX. Para llevar a cabo esta actividad hubo, incluso, que reclutar gente del interior. Se construyeron infraestructuras que se han convertido hoy en un  importante legado para estas poblaciones: chancas, que eran edificios en los que se realizaba el procesado del atún y donde se ejecutaban tareas administrativas; torres vigía, utilizadas para el avistamiento de los atunes o viviendas, que habitaban los trabajadores y trabajadoras durante las temporadas. A esto se unen las atalayas y torretas, dispuestas para la vigilancia del litoral.

Es a partir de finales del XIX cuando estas pequeñas aldeas se desarrollaron. Entre 1928 y 1970 fue el Consorcio Nacional  Almadrabero, resultado de la unión de las empresas almadraberas andaluzas, el que gestionó los poblados almadraberos. En torno a esta actividad se pusieron en marcha también importantes  fábricas de salazón y de conservas de atún.

Tras varios años de decadencia en la que desaparece la mayoría de las almadrabas, así como las fábricas, resurge la actividad de manos de empresas privadas, que buscan nuevas vías de comercialización. Son los años ochenta. Aquí entra en el escenario Japón, país al que desde entonces se exporta la casi totalidad de la producción almadrabera. Por el camino, sin embargo, se quedaron todas las almadrabas de la costa onubense, las del litoral almeriense y malagueño, así como la de Bolonia.

Alarma por la sobreexplotación

En los últimos años se ha venido experimentando un importante descenso en el número de capturas: la culpa la tiene la pesca incontrolada por parte de las grandes flotas industriales en el Mediterráneo y, sin duda, la creciente demanda de sushi. Entonces se encendieron las alarmas y con el objeto de evitar la sobreexplotación y la captura de alevines, en 2006, la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT) fijó un plan de recuperación,  que redujo la cuota de captura global, bajando ésta de las 32.000 toneladas que se pescaban en ese año a las 12.900 en 2012.

Gracias a los planes de recuperación, además de imponerse una reducción de la capacidad de las flotas, se aumentaron las vedas, se prohibió el uso de avionetas, que indicaban la posición de los cardúmenes y se incrementó el aumento de la talla mínima para poder pescar atún rojo, equiparándolo a la edad de madurez sexual.

Pero la cuota se ha incrementado en 600 toneladas para el presente año, tras los informes elaborados por el comité científico. Aquí hay respuestas encontradas: el apoyo por parte de la industria pesquera y del Gobierno de España, que ha defendido el aumento en el seno de la Unión Europea, frente a las tesis de algunos grupos ecologistas, que siguen viendo al atún  rojo como una especie amenazada. Por su parte, las empresas que gestionan las almadrabas reclaman incluso una mayor cuota para esta actividad, al considerar que se trata de un medio totalmente artesanal, poco mecanizado, y que ofrece un elevado número de puestos de trabajo (entre 50 y 100 por almadraba), además de dar actividad a una importante industria auxiliar (unos 200 puestos).

Las empresas almadraberas descontentas

Estas empresas se vienen quejando desde el año 2008 de que el reparto de cuota de atún rojo es injusto para una pesquería que, según defienden, “es tradicional”.  De hecho, el sector almadrabero gaditano salió muy tocado tras el encuentro mantenido el pasado día 9 de mayo con el secretario general de Pesca del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Carlos Domínguez.

Este no les dio ninguna garantía de poder acceder a parte de las 93 toneladas reservadas para el fondo de maniobra, descartando tajantemente al  Observatorio Científico, una reclamación de las empresas que consideran que éste laboratorio de investigación, a través del Instituto Español de Oceanografía, es el único modo de demostrar que la especie se ha recuperado y que permite mantener la actividad una vez agotada la cuota de capturas.

Los buzos se preparan para sumergirse y observar el número de atunes capturados FOTO: Luis Romero
Los buzos se preparan para sumergirse y observar el número de atunes capturados FOTO: Luis Romero

España dispone para esta campaña de una cuota de 2.500 toneladas a lo que hay que añadir una cuota adicional de 93 toneladas destinadas a un fondo de maniobra. El Gobierno repartirá estas últimas entre los barcos artesanales (de Canarias, el Estrecho, Mediterráneo o curricán del Atlántico) que ahora sólo extraen el atún “como captura accidental”.

De las cuatro almadrabas existentes en la costa gaditana,tres están gestionadas por la Organización de Productores Pesqueros de Almadrabas (OPP 51). Se trata de las almadrabas de Conil, Zahara de los Atunes y Tarifa. La de Barbate está gestiona por otra empresa independiente. En total, estas cuatro almadrabas disponen de una cuota de captura de 657 toneladas, es decir, la misma que en 2012 y que se reparte de esta forma: 477 toneladas para las tres almadrabas de la OPP 51 y el resto, 180, para la de Barbate.

Una cifra que es insuficiente, según ha destacado a Papel de periódico Marta Crespo, directora gerente de la OPP 51. La OPP confiaba en que podría contar con el 27% de estas 93 toneladas del fondo de maniobra, un porcentaje similar al que les corresponde del total de la cuota nacional de capturas.  Los almadraberos entienden que el reparto debe hacerse en base a criterios sociales e históricos.

Crespo, que ha explicado que la actividad en las almadrabas está siendo muy positiva porque “pesca hay”, ha lamentado que además de no haberles incluido en el fondo de maniobra, tampoco se les ha dado el visto bueno a poder disponer del Observatorio Científico, cuyos resultados son, según defiende la OPP, los que han hecho que el ICCAT decidiera incrementar el Total Admisible de Capturas (TAC) en su última reunión al haber constatado una mejora de la especie.

De momento, se ha relanzado la actividad entre la Plataforma en Defensa de las Almadrabas, integrada por alcaldes, empresas y sindicatos. Además se pretende que el ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete, les reciba porque no se contentan con la reunión del otro día con el secretario general de Pesca y quieren que se les dé explicaciones más concretas. Es más, según se ha indicado en días pasados, las empresas estarían dispuestas, en caso de que se les aumentará el cupo de pesca, a  sufragar los gastos del Observatorio Científico.

La actividad va bien, hay pesca, ha reconocido Marta Crespo, pero las capturas son insuficientes para obtener una rentabilidad. En cualquier caso, a la cifra oficial otorgada, las empresas pueden añadir más capturas, comprando el derecho a otras pesquerías, si bien no es tan rentable. La OPP 51 podrá obtener 180 toneladas más, que se unen a las 477 que les corresponde de la cuota general, pero no es la alternativa más deseada porque el precio del atún se les dispara.

A fecha de 13 de mayo, las almadrabas de Conil, Zahara de los Atunes y Tarifa, han capturado ya prácticamente el 50% del cómputo global (657 toneladas), es decir unas 328 toneladas, según los datos facilitados por Diego Crespo, presidente de la organización. Es decir, pronto habrán alcanzado el cupo permitido.

La compra se realiza a distintas flotas de diferentes puntos de España (Andalucía, Levante, Cantabria, País Vasco etc). En el caso de Barbate, esta almadraba ha comprado el derecho de pesca de unas 450 toneladas, la gran mayoría a los barcos vascos. “Sería perfecto que se pudieran repartir 2.000 toneladas, pero esto es lo que hay”, ha señalado Diego Crespo.

Nueva regulación para la cesión de cuotas

El presidente de la OPP 51 ha recordado que en un futuro próximo será aún peor, una vez que entre en vigor en 2014 la nueva orden del Ministerio de Alimentación, Agricultura y Medio Ambiente,  que regula la pesquería del atún rojo. Diego Crespo ha lamentado que la cesión de cuotas entre los diferentes operadores será aún más restrictiva.

Esta nueva orden, publicada en el BOE de 3 de mayo,  introduce modificaciones en el régimen jurídico de las cesiones de cuotas entre los diferentes operadores del sector. Así se impide que los operadores transfieran reiteradamente su cuota en lugar de pescarla o para evitar prácticas especulativas. Se prohíbe que quien haya obtenido cuota mediante cesión de otra unidad del censo pueda a su vez cederla a un tercero.

Mientras, en declaraciones efectuadas por el subdelegado del Gobierno central en Cádiz, Javier de Torre, y recogidas por las agencias de prensa, éste ha incidido en que el Observatorio Científico se puso en funcionamiento en 2010 con vigencia prevista hasta 2012, periodo que se entendía “suficiente” para “completar” los estudios del ICCAT a fin de distribuir cuota de atún a escala europea.  También ha señalado que  al igual que en años anteriores, el IEO seguirá realizando “en todas las flotas españolas” las tareas de evaluación y análisis y va a aportar al ICCAT  “información suficiente” en base a unos baremos “absolutamente equiparables en todos los países” de “análisis de capturas, esfuerzo pesquero y de determinación de los tamaños”.

La levantá

Las barcas y las tripulaciones están preparadas para la levantá FOTO: Luis Romero
Las barcas y las tripulaciones están preparadas para la levantá FOTO: Luis Romero

Mientras se debaten y rebaten los sistemas de cuotas, la recuperación de la especie o la importancia socioeconómica de esta actividad, el personal de la almadraba afronta estos días cada amanecer con la esperanza de capturar los hermosos ejemplares que hayan caído horas antes en la trampa de redes. Una vez que los submarinistas confirman la entrada suficiente de piezas en el laberinto, se les obliga a los atunes a entrar en el copo, cuyo fondo será elevado para obligarles a salir hacia la superficie:  se inicia la levantá.

Dirigidos por el capitán, al que llaman tradicionalmente arráez, los tripulantes de las barcas de apoyo que rodean la red inician una lucha frenética para enganchar con arpones las cabezas de los atunes, aprovechando la inercia de sus saltos, para arrastrarlos a bordo. No se producen  capturas de animales de menos de 70 kilos, en concreto son ejemplares de entre  los 180 y los 200 Kg de peso y una edad media de 14 años. Por tanto, han sido reproductores con una larga vida.

 

 

 

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