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La esencia del cine: Los remakes

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9.-Psycho-Gus-Van-Sant-1998En un momento en el que se hacen remakes de películas con apenas dos años de diferencia -Déjame entrar, Tomas Afredson (2008) y Déjame entrar (Let me in), Matt Reeves (2010)-, donde se realizan remakes de remakes de remakes (Sherlock Holmes, Alicia en el País de las Maravillas…), no se respeta ni los clásicos (Psicosis) y el reebot se ha convertido en una palabra clave en el diccionario de cualquier cinéfilo, vamos a hablar sobre las revisiones de películas, los despreciados (con razón, en la mayoría de los casos) remakes.

El remake no es nada nuevo del cine moderno; el primer remake del que se tiene constancia y de cierto renombre corre a cargo, precisamente, de un español, nada más y nada menos que firmado por Segundo de Chomón, versionando para Pathé el clásico (entre los clásicos) de Georges Méliès, Viaje a la Luna (1902). La obra llevaría por título Excursión en la Luna (1908) y se trataría de una copia casi exacta del original. A falta de leyes dedicadas al copyright y la libertad creativa, los remakes corrieron a sus anchas a lo largo de muchas decadas. Igualmente, casi podríamos considerar remakes esas versiones que realizaban las productoras en diferentes países de la misma película, con actores autóctonos.

La mayoría de los remakes, en mi opinión, son totalmente prescindibles, considerando sólo algunos como acertados. Ahí está El Precio del poder (1983), de Brian de Palma con guión de Oliver Stone, remake de Scarface (1932), la obra maestra de Howard Hawks. O la oscarizada Ben-Hur (1959), de William Wyler con Charlton Heston, remake homónimo de la obra de Fred Niblo, realizada en 1925. Posiblemente, el último gran remake que hayamos visto haya sido Funny Games (2007), en la que diez años después el propio Michael Haneke se versionaba a si mismo. Total, nadie lo iba a hacer mejor que él. Incluso, un director de la talla de Martin Scorsese tuvo que ganar el Oscar por un remake, Infiltrados (2006), versión americana de la asiática Infernal Affairs (2002).

tom cruise Vanilla Sky 01Hoy en día el remakes está denostado (repito, y con razón), la falta de ideas en Hollywood les lleva a versionar buenas películas que se realizan fuera (Europa, Canadá…), y desde España tenemos bastantes casos. Quizás, el más sonado, el de Abre los ojos (1997), de Alejandro Amenábar, que se convertiría en la insulsa y aburrida Vanilla Sky (2001), en la que repetiría Penélope Cruz, pero esta vez junto a Tom Cruise. Ya están confirmados y en marcha dos remakes de títulos europeos que son completamente imprescindibles, Intocable (2011) y la española No habrá paz para los malvados (2011), con Sylvester Stallone a la cabeza. Lo dicho, totalmente prescindible, pero es algo inherente al cine, por lo que los remakes, que han existido siempre, seguirán existiendo, aunque aumentados y acrecentados por la crisis de ideas y el catálogo (que crece cada año) de películas susceptibles de revisionarse. Aunque no sea necesario.

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