El nuevo Acuerdo de Pesca con Marruecos se dilata en el tiempo

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Ciertos temores por parte del sector pesquero se han cumplido. Los negociadores comunitarios y marroquíes han sido incapaces de lograr un nuevo acuerdo de asociación pesquera en el transcurso de la cuarta ronda de contactos que se desarrolló entre el 30 de enero y el 1 de febrero pasados en Bruselas. La buena noticia es que “por primera vez se termina una ronda y se convoca otra en una semana”, según señaló el presidente de la Federación Andaluza de Asociaciones Pesqueras y presidente de los armadores de Algeciras, Pedro Maza. También la comisaria europea de Pesca, María Damanaki, que ha encabezado la delegación comunitaria, considera ahora que se ha producido un “progreso vital y gradual”, tal y como figura en su página web.

DSCF8853Maza, que viajó estos días a la capital belga, reconoció que se ha avanzado bastante en los aspectos técnico y económico: “eso es lo que nos han trasmitido”, aseguró a Papel de Periódico. La falta de consenso respecto a estas cuestiones ha sido el escollo que ha provocado que hasta la fecha no se haya podido ofrecer a los pescadores un nuevo convenio que les permitiera volver a las aguas gestionadas por Rabat, de donde tuvieron que regresar de manera inmediata el 15 de diciembre de 2011, según acuerdo del Parlamento Europeo.

Las partes se han convocado a una quinta ronda en Rabat para los días 11 y 12 de este mes, en la que sí se podría dar el visto bueno, finalmente, al nuevo protocolo. Maza no lo descartó, aunque sí reconoció sentir cierto temor por el peso político que se le quiera incorporar al texto definitivo del convenio. Un aspecto que podría “distorsionar” un proceso en el que el Europarlamento tiene la última palabra.

Marruecos ha vuelto a poner sobre la mesa sus exigencias económicas: esos 36,1 millones de euros anuales que Rabat reclama a la Unión Europea (UE) a cambio de dejar pescar en sus caladeros. El armador no entró en detalles, “por estrategia negociadora”, pero sí aseguró que el coste económico del nuevo acuerdo “es asumible por nosotros”.

Europa, en cualquier caso, ha venido reclamando más derechos de pesca para poder rentabilizar el convenio. De hecho, la Eurocámara argumentaba este punto débil como motivo de la suspensión de la prórroga de un año del último acuerdo que fue firmado en marzo de 2007. Esto obligó a amarrar a puerto al centenar de barcos españoles con licencia para los caladeros del país vecino.

Respecto a cuestiones técnicas, que aún no están cerradas, hay acercamientos, pero los representantes marroquíes no admiten algunas consideraciones relacionadas con las modalidades de arrastre y de palangre que habían incorporado los negociadores a petición de la comisión hispano-marroquí, constituida hace dos años y de la que forma parte el sector. Sí están de acuerdo con ampliaciones de zonas pesqueras en alguna modalidad, pero limitadas.

En cualquier caso, la confianza ante un nuevo acuerdo no está, sin embargo, exenta de reservas. Los temas políticos que Marruecos quiera incorporar pueden provocar el rechazo del Parlamento Europeo, pero la demanda del sector de que éste sea de aplicación inmediata, aunque fuera provisional, podría ser rechazada por Rabat. Esperar una aplicación definitiva sería muy negativo para el sector de la pesca, pues se trata de un trámite muy complejo y la aprobación final del texto debe pasar el visto bueno de la Comisión Europea, del Consejo y finalmente del Parlamento. Mientras, los barcos deberían esperar. “Hablamos de meses”, aseguró Pedro Maza.

Para compensar el parón de actividad en los caladeros marroquíes, los pescadores han venido recibiendo ayudas de la UE hasta diciembre de 2012, sin embargo las normas comunitarias no permiten nuevas prórrogas. Mientras tanto, los pesqueros han faenado en caladeros nacionales, como alternativa.

Una compleja relación desde 1969

El primer acuerdo pesquero entre la UE y Marruecos se remonta al año 1986, una época en la que era, con diferencia, el convenio de pesca más importante con terceros países que firmaba la Unión. Atrás quedaban los acuerdos bilaterales desde que en 1969 se firmara el primer convenio formal entre España y el país vecino, acuerdo al que siguieron los de 1979 y 1983, no estando exentos de problemas políticos de base.

DSCF8846Las relaciones pesqueras entre Marruecos y la Unión Europea han estado unidas casi siempre a discrepancias y a duras negociaciones, que se iban prolongando durante meses y que han ido acompañados de duros recortes para los intereses de la flota comunitaria, especialmente la española, siempre la más afectada, así como a largos periodos de inactividad.

Atrás quedan esos algo más de 400 buques nacionales, la gran mayoría andaluces, que al final de la década de los noventa trabajaban en los caladeros de Marruecos. Las demandas cada vez más exigentes de Rabat han ido haciendo mella en los intereses pesqueros de España, que ha tenido que afrontar en varias ocasiones la reestructuración de su flota en forma de reducción de unidades.

43 pesqueros andaluces, del algo más de un centenar nacional, son los que faenaban gracias al anterior acuerdo: hablamos de una veintena de barcos con base en Barbate que pescan al cerco y al palangre de fondo; de los once barcos de palangre de fondo de Algeciras; de los ocho de Conil, que trabajan este mismo arte pesquero o de los dos cerqueros con base en Cádiz y Estepona, respectivamente. A estos se unen otros diez artesanales gallegos y la treintena de atuneros cañeros con sede en Canarias.

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