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Oscar 2013, orgullo del cine

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michelle-obama-oscars-2013-surprise-presenterRepasamos la última edición de los premios por excelencia del séptimo arte, una noche como siempre mágica que debería servir para reflexionar sobre la forma de tratar al cine en nuestro país. Aunque los Oscar tampoco estuvieron exentos de cierta polémica política.

Política

Analizando la reciente entrega de los Oscar de Hollywood la primera sensación que me queda es la de una envidia nada sana al rememorar el discurso de Michelle Obama apoyando incondicionalmente a la industria del cine de su país. Vamos que se me caían las lágrimas al hacer las inevitables (y más que nunca odiosas) comparaciones con la relación entre cine y gobierno que tenemos en España. Un discurso con apertura de sobre incluida para elegir ganador a mejor película que algunos han tachado de politizado y que a mi se me antoja ejemplo de lo que debería ser el vínculo de un gobierno con una parte esencial de la cultura y la industria de un país.

Ya que tendemos a copiar todo lo malo de los estadounidenses también podríamos fijarnos alguna vez en lo mucho bueno que tienen, por ejemplo el orgullo por su cine con independencia del color político de quien ocupe el despacho oval. Allí a nadie se le ocurre plantearse la necesidad del cine en la sociedad, al igual que en otros países como Francia. Así de bien marcha el cine de ambos lugares y sí, también por medio de subvenciones.

La gala

La gala se desarrolló con fluidez de la mano de un gran maestro de ceremonias 161315087TM00205_85th_Annuacomo Seth MacFarlane que cantó, bailó y supo equilibrar las dosis de humor ácido y políticamente correcto de manera brillante. Un gran y divertido acierto fue utilizar la amenazante música de Tiburón para a avisar a los premiados de que fueran acabando sus discursos.

Los números musicales, variados y muy bien elegidos, tuvieron varios momentos cumbres como el de el elenco de Los miserables al completo cantando en el escenario o la gran Shirley Bassey, pero sin duda el mejor momento fue la aparición de Barbra Streisand interpretando emotivamente el tema principal de Tal como éramos cuyo compositor falleció el año pasado. En resumen, una gala divertida y ágil, con las Stars completamente entregadas al Entertaiment y con tiempo para anécdotas como la caída de Jennifer Lawrence al recoger su premio o el comentado vestido de Anne Hathaway. Hollywood en estado puro.

Los premios

Con una lista de nominados sin grandes nombres favoritos y decisiones bastante extrañas (no incluir la maravillosa The Master para ningún premio gordo o a Quentin Tarantino como mejor director) el galardón a mejor película fue para Argo que sin duda era la mejor opción que quedaba sabiendo de antemano que Django Desencadenado no tenía ninguna posibilidad. Los premios estuvieron muy repartidos, tal vez por ganas de contentar a todo el mundo o por la ausencia de esa gran película que irrumpe cada año como clara favorita. Tanto fue así que hubo hasta un premio ex-aequo por sexta vez en toda la historia de la estatuilla dorada para La noche más oscura y Skyfall en la categoría de sonido.  Este reparto de premios tan ecléctico es, a priori, algo bueno (yo mismo lo reclamaba en mi anterior artículo para los Goya) pero también da pie a grandes incoherencias y enormes injusticias como pudimos comprobar.

oscar-2013-ganadores-3La primera de estas incoherencias fue la comentada costumbre de entregar el Oscar al mejor director a alguien que no ha dirigido la mejor película, en este caso fue para Ang Lee por la risible La vida de Pi que además se llevó tres premios más de manera incomprensible. Por otro lado las no menos incomprensibles y discutidas ocho nominaciones para El lado bueno de las cosas se saldaron con una única estatuilla para Jennifer Lawrence como mejor actriz en lo que quizá fue una marcha atrás de la Academia. Premio que volvió a dejar con las manos vacías injusta y consecutivamente a  Naomi Watts.

Steven Spielberg fue otro damnificado de la noche quedándose solo con el Oscar a mejor dirección artística y mejor actor( Daniel Day Lewis) para su Lincoln que, francamente, tampoco merecía mucho más. Day Lewis se convirtió en el primer interprete masculino en ganar tres Oscar y estuvo muy divertido al recoger su premio de manos de otra diosa como Meryl Streep. Algunos aún reconociendo a Day Lewis como uno de los mejores actores actuales hubiésemos preferido que se lo llevara Joaquim Phoenix por su enorme interpretación en The Master.

Cristoph Walz y Anne Hathaway como actores de reparto,  Amor de Michael Haneke como mejor película extranjera (que también optaba a mucho más) o el mejor guión adaptado también para Argo fueron alguno de los premios más merecidos de otra noche de grandioso y puro espectáculo.

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