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La “caída” del Imperio Romano

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El fenómeno histórico que conocemos generalmente como “caída del Imperio Romano” (término que debe ser matizado), se ha constituido como un importante objeto de interés y debate historiográfico desde fechas muy remotas, y de hecho, muchos autores se hecho eco de este proceso y se han dedicado a analizar las posibles causas del mismo desde prácticamente el momento en que se produce.

Las principales causas atribuidas a este supuesto final del Imperio son de muy diversa índole, y en muchos casos responden al contexto concreto en que se han formulado. Y hablo de un final supuesto o relativo puesto que, grosso modo, las estructuras político-sociales del Imperio Romano no van a acabar con la caída del último emperador de Occidente en 476. Por el contrario, se van a mantener en el tiempo, aunque en un ámbito geográfico más reducido, como es la parte oriental del Imperio, germen del Imperio Bizantino. Además, no se puede entender este proceso como algo espontáneo, ya que se venía dando desde bastante tiempo atrás. La fecha que se suele tomar como referencia, 476, no es más que eso, el colofón a un proceso que se empezó a gestar con anterioridad.

En cualquier caso, en este artículo trato de hacer un compendio de las diferentes líneas de interpretación que han surgido en torno a este suceso. Es por ello que convendría hablar, en primer lugar, de la visión de autores como San Agustín de Hipona, que en su Ciudad de Dios señalaba la existencia de una crisis moral interna del propio Imperio como causante de su caída. En esta obra, San Agustín plantea el saqueo de Roma por parte de los godos en 410 como un castigo divino por el paganismo y la corrupción y vicios de la sociedad romana, y muestra la caída de Roma como algo necesario para la victoria de la “Ciudad Celestial” frente a la “Ciudad Pagana”. Otro autor que señala como causa principal el paganismo es Paulo Orosio, y su propuesta, junto a la de San Agustín bien podría ser considerada una respuesta a las teorías de autores paganos que, por el contrario, acusaban al cristianismo de la decadencia romana. Entre estos autores encontramos, por ejemplo, a Zósimo y a su mentor, Eunapio de Sardes.

En un contexto muy alejado temporalmente, el historiador británico Edward Gibbon, en el siglo XVIII, va a volver a apuntar al cristianismo como gran culpable del proceso de descomposición del Imperio Romano de Occidente, aunque también los atribuye a la débil moral de los últimos emperadores. Este es un planteamiento que está desfasado actualmente, pero el gran mérito del autor es el de realizarla primera gran obra histórica dedicada exclusivamente a este fenómeno, además de recurrir a un método histórico más riguroso y exhaustivo con respecto a las fuentes históricas. Gibbon sentará un precedente, ya que su influencia se va a apreciar en la obra de otros autores posteriores, como los positivistas J. Burckhardt y O. Seeck, ya en el siglo XIX.

Por otro lado, el factor económico también tendría un papel importante, y de ahí que A. H. M. Jones, en el siglo XX, hiciera hincapié en el importante lastre que supuso para Roma el mantenimiento de las clases aristocráticas y religiosas. En este sentido, Mikhail Rostovtzeff va a elaborar en 1926 una obra, Historia social y económica del Imperio Romano, en la que va a atender de manera especial a este factor social y económico en su análisis del proceso de descomposición del Imperio Romano. Este autor señalará como una de las grandes causas el ascenso al poder de los sectores militares y “bárbaros”, lo que provocaría una crisis moral e intelectual. Pero en materia económica, actualmente, una de las tesis más aceptadas  es la de Christopher Wickham, que otorga una especial importancia al aparato fiscal romano y al cambio del pago que se daba al Ejército. Este cambio se basa en un pago mediante salario que se había dado hasta finales del Imperio, y que a partir de estos momentos, empieza a ser sustituido por un pago en forma de tierras. Es decir, el paso de una milicia asalariada y mercenaria a una nueva forma de organización militar, en la que eran los aristócratas quienes movilizaban a sus tropas.

Otras causas internas que se han barajado han sido las de índole política, como propone Ramsey Macmullen, que culpa a un Estado cada vez más totalitario y en el que la burocracia, tanto civil como militar, tendrá cada vez un poder mayor y caerá en la corrupción y la búsqueda de sus propios intereses.

Estos factores que apuntan a la economía, la sociedad o la religión son de carácter interno, pero no serán escasas las interpretaciones que atribuyan este fenómeno histórico a otra causa que podríamos considerar externa, como es la progresiva entrada de pueblos germano en territorios romanos. Resalto especialmente la denominación de “germanos”, por encima del término “bárbaros”, que es más propio de época romana, y que actualmente puede pecar de desfasado. En cualquier caso con respecto a este tema, tenemos que desligarnos de las visiones erróneas que tienden a ver un enfrentamiento entre Roma, por un lado, y los pueblos germanos, por otro. El compendio de pueblos germanos era muy heterogéneo, y las relaciones de cada uno de ellos con Roma fueron variando a lo largo del tiempo, de manera que, en muchas ocasiones, contingentes militares germanos podían actuar como parte del propio ejército romano. Es decir, que la entrada de los germanos en Roma se produjo de manera progresiva, y no sólo mediante la milicia, sino que también se produjo a nivel social. En esta línea de interpretación podemos situar a Walter Goffart, que enfatiza la importancia de la presencia germana en el propio ejército de Roma:

«El imperio [...] tenía ante sí tareas mejores que empeñarse en el esfuerzo infinito y estéril de excluir a unos extranjeros que podían serle de utilidad»

A todos estos posibles motivos atribuidos al proceso de descomposición del Imperio Romano se suman otros de carácter racial o étnico, natural y de otros muchos aspectos, ya que es uno de los temas historiográficos que más debates e inquietudes intelectuales e historiográficos ha despertado.

Una vez hemos visto estas corrientes interpretativas, deberíamos echar un vistazo, para terminar, al estado actual de la cuestión. En este sentido, un proceso histórico tan complejo como éste, en el que se va a reorganizar el mapa de Europa Occidental, debió ser motivado por más de un motivo de los que hemos visto, de manera que la interpretación más aceptada en la actualidad es aquella que se centra en los motivos externos –la  progresiva entrada de los germanos en territorios romanos-, pero sin restar importancia a la influencia de factores internos como los que hemos citado. Además, este momento no supone una ruptura radical, ya que muchos autores hablan de una persistencia de parte de las estructuras romanas en la parte occidental de éste hasta época de Carlomagno. Y es que la teoría más aceptada es la de carácter continuista, representada por autores como Henri Pirenne, además del anteriormente citado Goffart, o H. I. Marrou. Éste último fue el precursor de esta corriente “continuista”, y desechó la utilización del término decadencia para designar la etapa final del Imperio Romano, aunque anteriormente, aproximadamente un siglo antes, Fustel de Coulanges proponía que los bárbaros dieron un nuevo rumbo a una política que se estaba dando en Roma, pero no acabaron con ella.

En conclusión, un compendio de factores endógenos y exógenos van a provocar, en última instancia, lo que conocemos tradicionalmente como “caída del Imperio Romano”, pero que, realmente, no supone una ruptura total en el marco político-social, sino más bien la continuación y culminación de un proceso que se venía dando desde mucho tiempo atrás, y que con el paso del tiempo, daría lugar a una reorganización del mapa europeo occidental, en el que el antiguo Imperio Romano sería sucedido por una serie de reinos con sus propias características y que seguirían un devenir histórico propio.

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6 comentarios

  1. [...] El fenómeno histórico que conocemos generalmente como “caída del Imperio Romano” (término que debe ser matizado), se ha constituido como un importante objeto de interés y debate historiográfico desde fechas muy remotas, y de hecho, muchos autores …   La caída del imperio romano ha sido objeto de diferentes interpretaciones durante el pasar de los años, este artículo explica algunas de las teorías que han formulado relacionado a las posibles causas del final del mismo, entre ellas, las invasiones bárbaras, la economía, el paganismo e inclusive figura el cristianismo como uno de los factores que pudieron haber influenciado la caída de este imperio.   Por:  Miguel Vega Carrasco  [...]

  2. [...] los veinte metros. Sin embargo, ya desde la antigüedad era un paso muy transitado, y aunque la “caída” del Imperio Romano (espero que me perdone Miguel Vega por usar ese término) provocó su abandono durante varios [...]

  3. Muy interesante y adictiva esta nueva sección, cambiando la típica visión de la caída del Imperio Romano que tenemos la mayoría de nosotros.
    Enhorabuena, espero el siguiente ;)

  4. [...] El fenómeno histórico que conocemos generalmente como “caída del Imperio Romano” (término que debe ser matizado), se ha constituido como un importante objeto de interés y debate historiográfico desde fechas muy remotas, y de hecho, muchos autores …   La caída del imperio romano ha sido objeto de diferentes interpretaciones durante el pasar de los años, este artículo explica algunas de las teorías que han formulado relacionado a las posibles causas del final del mismo, entre ellas, las invasiones bárbaras, la economía, el paganismo e inclusive figura el cristianismo como uno de los factores que pudieron haber influenciado la caída de este imperio.   Por:  Miguel Vega Carrasco  [...]

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