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El tamaño de la Super-Luna

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El pasado 6 de mayo, pudimos observar el fenómeno de la Superluna. Bautizado así por un astrólogo, los científicos lo llaman “perigeo-sicigia”. Este consiste en el momento en el que la Luna en su fase de Luna llena se encuentra más cerca de la Tierra, es decir, en la zona del Perigeo que solamente ocurre cada 15 a 18 años. Según algunos diarios “esto permite que pueda ser admirada un 14 por ciento más grande y un 30 por ciento más brillante, de acuerdo, pues se encontrará en el punto en que se alinea con la Tierra y el Sol, lo que la hace más brillante en su fase de Luna llena.” En las noticias hablaron del hecho como si fuera un momento único que no hay que perderse. Sin embargo, no parece ser para tanto porque quizás nosotros no podamos captar tal diferencia.

Uno de mis blogs favoritos, Bad Astronomy, alojado en la página web Discovery Magazine, dedicó varias entradas a tal evento. Phil Plait, creador del blog y de la página web Badastronomy.com, es un astrónomo que trabajó durante 10 años con proyectos dedicados al telescopio espacial Hubble. En la actualidad, dedica su tiempo a escribir y divulgar sobre fenómenos astronómicos y a desmentir todo tipo de creencias o teorías paracientíficas y conspiranoicas relacionadas con el cosmos. Se considera escéptico a la vez que lucha contra los abusos provocados por la ciencia, pero su afán es alabar las maravillas de lo que él llama auténtica ciencia. Es un personaje muy conocido entre las figuras divulgadoras en Internet e incluso muchos bromean por la cantidad de escritos que ha dedicado al asunto de la Superluna.

Plait publicó otro post el mismo día de nuestra última Superluna hasta hoy, subrayando que ninguno de nosotros “notaríamos la diferencia entre esta Luna llena y la de cualquier otro día”, básicamente porque la diferencia es insignificante y nuestros cerebros y sentido de la vista son un desastre al hacer juicios sin tener algo con el que compararlos. Aunque la Luna esté más cerca, nuestros sentidos no son capaces de captar tal cambio.

Para demostrarlo recurre a un sencillo experimento. Este consiste en coger un Dime, la moneda americana que equivale a 10 centavos, la cual nosotros europeos no solemos tener, por lo que necesitaremos una moneda de 2 céntimos que es un poco más grande. Después nos pregunta “¿Cómo de lejos tienes que sostener el Dime (o nuestros dos céntimos de euro) para que parezca tan grande como la Luna?” Para realizar los cálculos, recurre a una simple regla de tres. A partir de aquí me permitiré un copia-pega de las cuentas.

El tamaño de la moneda dividida por la distancia será igual al tamaño de la Luna dividido por su distancia:

  • diámetro (moneda) / distancia (moneda) = diámetro (Luna) / distancia (Luna)

Para obtener el tamaño de la distancia a la que necesitamos alejar la moneda para parecer igual de grande que la Luna, debemos despejarla:

  • distancia (moneda) =  diámetro (moneda) x distancia (Luna) / diámetro (Luna)

Ahora sustituimos los valores: a Luna tiene un diámetro de alrededor de 3475 kilómetros y se encontraba esa noche a 356.953 km de la Tierra. Una moneda de dos céntimos tiene un diámetro de 18,75 mm.

  • distancia (moneda) = 18,75 mm x 356.953 km / 3475 km = 1926mm

Es decir, la moneda de dos céntimos necesita estar posicionada a casi dos metros de nosotros para que tenga el mismo tamaño de la Luna a nuestros ojos. Si avanzas un pequeño paso de unos 20 centímetros, el equivalente a la distancia de la Tierra cuando la Luna se encuentra en el Apogeo (el momento en el que está más alejada de nuestro planeta), tampoco notaremos la diferencia en el tamaño de la moneda. Aun así, los medios siguen utilizando este fénomeno para resaltar que nunca veremos la Luna tan grande, cuando realmente a nuestro cerebro ni le va ni le viene.

No obstante, Plait no pretende desanimarnos y desviar nuestra atención de este fenómeno. “¡Nunca diría a la gente que no salieran y miraran! Me encanta observarla, ya sea una media Luna del tamaño de una uña o un disco plateado cubierto por la niebla” exclama en el mismo texto. La Luna debería observarse en cualquier momento, siempre que podamos, sin atender a los que los medios o astrólogos reiteren a bombo y platillo. Aunque admite que, si es una buena excusa para salir y mirar al cielo, animará a hacerlo cuando sea necesario.  “Sal fuera y echa un vistazo. Asegúrate de que siempre puedes tener un momento para mirar el cielo. Hay un montón de cosas para ver ahí arriba y es siempre agradable, sorprendente y sobrecogedor”.

Estudié Comunicación Audiovisual sin ir mucho a clase. Luego me quedé en casa para sacarme un título en Periodismo Científico en la UNED. En la actualidad, trabajo como editor de vídeo, viajo en cuanto tengo la oportunidad, soy voluntario en proyectos internacionales o relacionados con medios de comunicación y me contamino el cuerpo a base de dosis excesivas de café. El año pasado fui autor del blog Píldoras de Ciencia, anteriormente alojado en Papel de Periódico. Ahora pretendo escribir de cosas que más o menos entiendo para varios sitios web.

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